Tres motores poderosos para un  propósito de vida

Sin locomotora, el tren no se mueve. Sin propulsores, el avión jamás se eleva. Sin agua en las turbinas la hidroeléctrica no produce energía. Hace falta un impulso, un motor para que las cosas se pongan en movimiento y los procesos lleguen a feliz término. 
Cuando determinas un propósito de vida, ¿qué motores te impulsan?


Es una buena pregunta para reflexiones y examines tus motivaciones y las fuerzas que te mueven. Pero más allá de tu reflexión quiero ponerte en contacto con tres fuentes de poder, tres poderosos motores que hacer de un propósito de vida una meta alcanzable y satisfactoria.

1. Fe, en Dios y en ti mismo. La fe mueve montañas… y obstáculos y voluntades y muchas cosas más. Sin embargo, será conflictivo que creas en Dios cuando al mismo tiempo no tienes fe en ti. Recuerda que sin fe es imposible agradar a Dios.
Por lo mismo, si tenemos fe y agradamos a Dios, tenemos más que garantizado su respaldo en todo lo que emprendamos. El Señor, a quien procuras agradar, estableció en su palabra que debemos amar al prójimo con o nosotros mismos. ¿Te amas? ¿Tienes verdadero aprecio y credibilidad en ti mismo? Si tu ego está sometido a Dios y tienes un sano aprecio por ti mismo, el motor de la fe estará funcionando a su capacidad plena.

2. Pasión por lo que haces. Un propósito de vida carece de la fuerza necesaria para alcanzar el éxito si no estamos plenamente convencidos de lo que hacemos y no asumimos el logro de las metas con toda nuestra pasión. Una persona apasionada es experta y erudita en su campo; come y respira todo lo relacionado con el tema de su pasión. Procura llegar más allá y siempre considera qué puede mejorar en el empeño de edificar un propósito de vida

3. Determinación absoluta. Para perseverar, para ser disciplinado y para completar a toda costa la tarea se necesita determinación. Culminar sí o sí. Los deportistas extremos como los triatletas trabajan mucho este aspecto de su propia psicología porque saben que aún por encima de lo que dice su cuerpo la determinación de mente y espíritu marca la diferencia definitiva a favor de los campeones.

Cuando estás determinado, no te rindes ante el primer obstáculo ni tratas de que “te cambien” la tarea que te fue asignada.

Fe, determinación y pasión. He ahí tres poderosos impulsores que llevan un propósito de vida tan lejos como tú imagines.

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Carlos Andrés Gallego

Fuente: Elproposito.net 

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